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Post Bon Odori

Domingo 19 , el calor hace que no pueda despegarme del sofá. No suelo espachurrame muy a menudo en el sofá, son contadas las veces que me puedes encontrar así y por eso mismo hoy tampoco será uno de esos días. Me levanto reuniendo todo mi ánimo y pienso en el correo que recibí hará unas dos semanas más o menos.

Estoy adscrito a la lista de correo de la embajada japonesa en España y cada celebración pública, conferencia o curso que dan ellos o alguna asociación japonesa en Madrid me es comunicada mediante este medio. Es por esto que hace dos semanas me llegó un correo comunicándome la celebración del Bon Odori en el colegio japonés de Madrid.

Así pues cogí mi cámara, busqué en google maps el lugar exacto del colegio japonés y salí por la puerta con la intención de pasar una noche más fresca y agradable y sobre todo con la intención de cenar Ramen que tengo unas ganas incontenibles de comerlo.

 

“A cien metros habrá llegado a su destino”, eso acababa de decir el GPS y yo no me lo creía, la calle si era que había visitado virtualmente mediante Google Street View pero no era capaz de reconocer el colegio aún, sabía que aspecto tenía pero no divisaba a que altura podría estar de la calle, pero de repente, según avanzaba con el coche vi varios grupos de gente hablando en la calle , me di cuenta entonces de que la calle parecía estar mas llena de coches aparcados a los lados de la carretera y que la gente parecía caminar hacia un mismo lugar. Efectivamente a la altura de la gente hablando pude apreciar como el colegio japonés se dejaba mostrar entre los árboles de su entrada.

 

 

Colegio

 

Una vez a pie y delante del colegio pude apreciar el edificio. Evidentemente no es japonés pero extrañamente tiene un toque a pagoda que no sabría explicar. Tal vez sea los tablones de madera con kangis junto a la puerta o el hermoso y sencillo césped que crece en la entrada. Esto me asombró ya Colegioque estoy seguro que cualquiera de nosotros hubiera plantado una piscina o unas sillas para tomar las cañas del medio día, pero estaba escrupulosamente vació y a la vez no parecía faltarle de nada. Era hermoso caminar a su lado.

 

La entrada ya era prometedora. Poco a poco y según avanzaba podría ver gente vestida con yukatas y jibeis, eran orientales y occidentales dándole ambiente al asunto. Según se avanzaba podía apreciar como llegaba a una explanada  en la que justo en el centro se alzaba una plataforma a modo de torre y alrededor de esta otras cuatro mini torres. Los puentecillos de comida y de rifa se ubicaban alrededor de este montaje.

 

 

Bon Odori

 No paraba de ver gente vestida al modo tradicional (algunos con más aciertos que otros todo sea dicho) y los ojos me hacían chiribitas. La gente de la organización era  muy amable, todos sabemos que el japonés siempre es súper, extra educado. Bueno pues a parte de esto se notaba que se encontraban alegres por estar de fiesta todos tenían una sonrisa innata que nada tiene que ver con la educación, se notaba que estaban de fiesta.

 

Para aquellos que no sepan en que consiste la fiesta del Bon Odori les dejo aquí la explicación sacada de la wikipedia:

 

El Bon Odori (盆踊, Bon Odori?) es un festival de danza tradicional japonés. El Bon Odori se celebra en Japón cada verano (entre julio y agosto en Japón) y organizado localmente por cada ciudad.

Bon es una temporada festiva durante la cual se da la bienvenida a las almas de los ancestros. El Bon es una tradición budista, originaria de China.

Durante el Bon Odori la gente se reúne en lugares abiertos alrededor de una torre con tambores taiko (tambor japonés) y baila al compás de la música tradicional. La música debe ser alegre para dar la bienvenida a las almas de los ancestros y la gente debe mantener un humor alegre. El Bon Odori debe ser celebrado durante la noche debido a que se cree que las almas de los ancestros regresan durante la noche.

 

 niños

Los fastos empezaron según me acerqué a la torreta. Anunciaban por megafonía el inicio del baile con los niños. Estos empezaron a bailar, se lo pasaban bien y te lo hacían pasar a ti bien, el gracejo que tenían algunos te alegraba la tarde.

Según transcurrió la tarde y fui buscando que comer entre los puestos (no había Ramen, ouch!! Enfadado) a los pequeños les siguieron los adultos. Desde la torreta central animaban a que la gente se uniera a bailar, yo no me atreví el alcohol en sangre no era el optimo para ello, jejejejejeje J. La música era repetitiva pero no te cansabas de ella y la gente se animaba cada vez más, se unieron muchos a bailar y demostraron tener grandes dotes para representar la danza.

 

Baile

 Viendo a la gente dar vueltas, bailando, sonriendo y pasándoselo bien es cuando recordé que esto mismo lo viviría mi colega Oskar,  pero mil veces más intensamente tanto es así que él será de los que baile junto con otros japoneses (cosa que yo no me atreví por vergüenza y por que no me expulsaran de allí a patadas jajajajaja Burla ) como si fuera uno más, al igual que cuando entrena karate shotokan, jejeje  la de veces que me gustaría compartir una clase con él para que me enseñara a lanzar los mawashi geri como los lanza él y yo le enseñaría alguna que otra proyección, luxación o estrangulación. Estoy seguro que disfrutaríamos los dos y espero que esto ocurra algún día. Mis colegas de gimnasio estaban también presentes se que a más de uno le encantaría esta celebración. Mis padres también disfrutarían de esta tarde noche y como estaba con la mejor compañía que podía tener, mi amor Moni y nuestra peque Paula (aunque aún no haya nacido) fue una buenísima noche de verano que siempre recordaré.

 

 

Un abrazo a todos.

 

 

 

PD: Todas las  fotos del festival las podéis ver aquí

 

Rober   


 

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