| ¿Cómo aprendo? |
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¿Qué jugo sacáis a los entrenamientos ?. La cosa va de preguntas ¿verdad? .Os habéis echo alguna vez esta pregunta, ¿Cómo aprendo?. Yo la e echo muchas veces y aún no soy capaz de contestarme con una respuesta. Sobre todo para que me permita reconocer cuando estoy aprendiendo algo y como lo estoy aprendiendo.
A lo largo del tiempo, entrenando, sólo soy capaz de darme cuenta cuando aprendo algo porque parece desaparecer un velo que no me dejaba ver aquello que tratan de explicarme, esto generalmente ocurre con la ayuda del maestro y de los compañeros que me muestran la verdad. También e conseguido darme cuenta de lo que se puede llegar a llamar “las enseñanzas involuntarias” .Estas me ocurren durante el entreno y son las que más me interesan. Estas enseñanzas las podría definir como pequeñas perlas que te inundan de satisfacción. Son pequeños pasos que te hacen avanzar, sentirte más completo. Estos descubrimientos parecen ser fortuitos, aunque no creo que lo sean, sobre todo porque suelen aparecer cuando estás ocupado en otra cosa y de repente zas!! aparecen, te saludan y se van, dejándote algo atontado mientras te das cuenta de que tienes delante tuya una nueva verdad con la que crecer. Pero como decía no creo que sean fortuitos, se deben a algo. Y ese algo es el trabajo continuo. Cuando trabajamos constantemente en algo con el tiempo llegaremos a alcanzar un nivel de maestría y este nivel variará de nuestra dedicación a ello. En nuestro caso en los entrenamientos con el paso de los años te das cuenta de cosas que antes no veías, esa postura es mejor para esta respuesta, imposible hacer eso cuando estas bajo presión y sobre todo las enseñanzas de las que personalmente saco más provecho, las enseñanzas psicológicas, cuando te das cuenta de lo que eres capaz de hacer. Cuando te enfrentas a tus miedos y eres capaz de vencerlos la satisfacción es tal que no sabría definirlo bien. Hace poco en un entrenamiento mientras hacíamos ne waza, ZAS!! recibí un talonazo involuntario en la sien, el golpe fue tan seco y duro que me desvanecí por unos momentos y mi primera reacción fue en olvidarme completamente del combate para centrarme en el intenso dolor. Por un segundo pensé en tumbarme a un lado evitando el combate, soltar un gemido de dolor y esperar a que pasara este, pero en vez de eso, noté, como me hervía la sangre y deseaba seguir combatiendo con más ímpetu si cabe, opté por esta alternativa, me recuperé y seguí con el combate. Hace años estoy seguro que hubiera cogido la primera alternativa. No hay que avergonzarse de ello, hay que aprender de la situación para crecer como luchador , esto nos hace ser más completos porque ¿Que hubiera pasado si hubiera sido un combate real.? Seguramente diréis que un combate real jamás daríais un paso a tras. No os mintáis todos antes o después nos podemos desmoronar psicológicamente bajo un golpe (sobre todo si es el primero que recibimos en nuestra vida y en una situación hostil al 100%) pero si estas situaciones las entrenamos en el Dojo estaremos más preparados. Yo e sentido ese desmorone psicológico varias veces al hacer guantes en boxeo y e visto como otros más grandes y fuertes que yo les pasaba lo mismo, los puñetazos hacen más daño moralmente que físicamente. De esta enseñanza aprendí que soy capaz de sacar fuerzas de flaqueza y continuar con más fuerza. Esta lección nunca se me olvidará.
Si os fijáis el Dojo es un pequeño laboratorio de la vida en la que todo lo que aprendemos se puede extrapolar a nuestra vida personal. Esto hace que las artes marciales se conviertan en algo más que un puñado de técnicas de combate.
Así es como aprendo, ensayando técnicas, sentimientos y comportamientos sobre el tatami para luego ponerlas en práctica fuera de él.
Un saludo Rober
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